Sevilla trasciende la condición de ciudad. Sevilla es espacio perosobre todo es tiempo: es la época perenne del arte barroco y tambiénla edad íntima del descubrimiento personal. Cada sevillano experimenta desde hace siglos un particular rompimiento de gloria cuando abrilvuelve a cargar las calles de olor a azahar y las cofradías sepreparan para sacar su paso. De la ciudad de la gracia se ha dicho que es un género literario en sí mismo, uno que desafía especialmente los sentidos del cronista que ve mecerse un palio por primera vez. Porque Sevilla no se entrega fácilmente: su escondido pálpito se le revelasolo a quien no se conforma con la belleza más obvia. Por eso elmomento idóneo para perseguir la verdad paradójica de la ciudad es suSemana Santa. La pena alegre reúne las crónicas pascuales de un añohistórico: la primavera de 2022 marca el fin del confinamiento forzado por la pandemia del covid. Toda la ciudad bullía en ansias dedesquite. Enviado por el diario El Mundo y acogido a la sabia tutelade Carlos Herrera, el autor se sumerge durante diez días en el dolor y en la gloria de la fiesta mayor de Sevilla.