El descubrimiento de Italia supuso para Gregor von Rezzori, nacido en Czernowitz en 1914, el hallazgo de un hogar definitivo, la superación del nomadismo al que lo obligaron sus circunstancias vitales, pero también una cura de la barbarie de la que salió ileso en Alemania, entre 1938 y 1945, y, sobre todo, un reencuentro consigo mismo, un liberarse del odio acumulado. Italia ùpaís en el que vivió y trabajó de forma casi permanente durante los últimos treinta años de su vidaù significó una especie de estilizada reunión con el mundo perdido de su infancia y primera adolescencia, el mundo de Czernowitz y de Bucovina, con su mezcla de culturas. Ese amor por su país de adopción se reflejó en múltiples artículos y ensayos. Los textos de esta antología, escritos entre 1967 y 1996, son el resultado de una larga búsqueda en archivos, hemerotecas y entre los papeles póstumos de Von Rezzori, conservados en su casa de la Toscana. Invitan al lector a un viaje por los paisajes italianos y dan fe de sus dotes como gran observador de la realidad. También nos hablan de un Von Rezzori que, en Cerdeña, Milán, Roma o Venecia, e