Desde sus inicios como escritor, Luigi Pirandello acostumbraba a tomar apuntes en cuadernos. Las primeras anotaciones del llamado Cuaderno secreto datan de 1912, cuando tenía 45 años. Por entonces, ya se había publicado su novela El difunto Matías Pascal, pero aún restaban nueve años para el estreno de la obra que revolucionaría el teatro europeo y veintidós para que le concedieran el premio Nobel de Literatura.
Así, entre 1912 y 1935, un año antes de su muerte, en este Cuaderno, traducido por vez primera al castellano, Pirandello «ensaya» ideas, diálogos teatrales, versos, reflexiones, dichos, listas jergales, embriones y borradores de clásicos como Uno, ninguno y cien mil y Seis personajes en busca de autor, además de registrar datos sobre sus ingresos mensuales.
Como afirma María J. Ortega Máñez, «aquí puede leerse al Pirandello vivo y operoso. Dada la cantidad y la calidad de los materiales que atesora, su riqueza superaba lo conocido, hasta la fecha, del taller de creación pirandelliano».