Estas cuatro obras fueron sus obras teatrales más interesantes, demostrando un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa. Hicieron a Wilde rico, famoso y reconocido internacionalmente.
Wilde recuperó para el arte la comedia y un sentido festivo de la vida que habían quedado desplazados por la tragedia y el realismo decimonónicos. Y lo hizo mediante diálogos chispeantes, situaciones de vibrante tensión y una mezcla tan sutil de elegancia, absurdo e imaginación, que se permitió poner en ridículo las encorsetadas costumbres de la alta sociedad londinense mientras esta misma pagaba para ver sus obras.