Dice Lucía Carballal que La fortaleza gira en torno a la herencia: todo aquello -material o inmaterial- que recibimos de nuestra madre, de nuestro padre; el patrimonio cultural que, como sociedad, heredamos de las generaciones anteriores. ¿Qué hacer con todo ese pasado? Quizá cada persona, cada época, se defina por el lugar que otorga a sus ruinas.
Y si La fortaleza mira hacia atrás, ante Los nuestros la autora se pregunta: «Vale, y ¿ahora qué? ¿Cómo ir hacia lo nuevo?». La obra arranca con la muerte de Dinorah. Los «suyos» se han reunido en su casa de Madrid para cumplir con el Avelut: el duelo judío en el que la familia se aparta del mundo y convive a lo largo de siete días. Cada cual abandona su realidad, vacía de rituales, para sumergirse en el encierro y enfrentar los roces y conflictos familiares enquistados durante años.
La fortaleza y Los nuestros, dos ficciones atravesadas por lo biográfico, la tradición, la familia, el patrimonio cultural, la descendencia y ese misterio capaz aún de convocarnos para responder quiénes somos.